domingo, 31 de octubre de 2010

¿Qué información quiere leer la gente en Twitter?


Por Inti Acevedo

Twitter es cada día más importante para las personas y las compañías. Aunque el debate de la utilidad de la herramienta sigue circulando por Internet como de una maldición pirata se tratara, en un barco hundido hace 10 años que regresa a flote en forma de un fantasma gris, la realidad es que para casi todos (los no fantasmas) es más que evidente el gran alcance e importancia que puede llegar a tener Twitter.

Todos tenemos algo que buscar y encontrar en Twitter, algunos lo tienen claro, otros lo van descubriendo poco a poco. Algunos participan activamente y otros se sientan como espectadores a esperar que pase el tweet mágico que los hará ser más sabios, o a soltar la mejor carcajada de sus vidas.
Aunque cada usuario en particular quiere algo de su Twitter, hay contenido (o estilos) que en general todos quieren leer. No hay formulas mágicas para generar mejor contenido para la red social. Cada quien construye su propio camino y adopta sus propias reglas. De todas formas, si preguntas en Twitter que desean leer tus contactos y amigos, las respuestas te ayudaran a entender mejor lo que otras personas buscan. Esto puede ayudarte a generar contenido de gran calidad en cada tweet que hagas.

Hice la prueba en Twitter con dos preguntas. ¿Qué te gusta leer en Twitter? ¿Qué tipo de tweets o mensajes son tus preferidos? Y estos son los resultados más importantes:

- Noticias
Twitter es el mundo donde los titulares de prensa han ganado la guerra. Aunque no hay grandes análisis, 140 caracteres son suficientes para poder informarnos sobre que ha ocurrido en determinado momento, aunque de forma superficial en un principio. Podemos saber sobre el momento exacto que ocurre un terremoto, en ese momento el titular tradicional salta como un saltamontes de una cuenta a otra de Twitter, luego ocurre la magia y todo comienza a ampliarse. Podemos saber cómo ayudar, donde se encuentran los centros de acopio, las historias resumidas de las personas que vivieron el movimiento sísmico, encontramos fotos dispersas, y si somos hábiles y seguimos a las personas/cuentas adecuadas, tendremos un periódico en vivo que se construye minuto a minuto. Somos los buscadores de noticias. Somos los generadores de noticias.

- Enlaces Interesantes
Muchas gente espera que la personas o compañías que siguen en Twitter actúen como un curador de arte pero con los enlaces o links. La gente en Twitter quiere seguir a usuarios que sean grandes seleccionadores del mar de Internet. Buscamos las islas, el tesoro perdido, la X en el mapa. Queremos que alguien con habilidad nos lo indique o sugiera.

- Humor
Queremos pasar un rato agradable. No queremos sentarnos a recibir quejas y quejas y quejas y quejas. Al que todo el día está despotricando del mundo, la tecla de block lo persigue. Los chistes, los mensajes cargados de humor inteligente o reflexivo, son muy populares en Twitter. La gente les hace RT como hacía RT la peste negra en la época medieval.

- Mensajes personales
Los seres humanos se mueren de curiosidad por saber que hacen otros seres humanos todos los días. Parte fundamental del Twitter es conocer que hacen otras personas, tener una pequeña ventana al mundo cotidiano de los otros. Es como ver una película (probablemente aburrida) en infinitos pedacitos. La gente no quiere seguir robots, ni maquinas de noticias y enlaces. Quiere sentir que alguien está vivo del otro lado, alguien que responde, que le toma fotos a la comida, que participa en la conversación, que escucha música, que recomienda series de TV.

- Proyectos personales
Es muy probable que si alguien te sigue quiera conocer un poco sobre tus proyectos personales y laborales. Este punto es sensible. En la mayoría de los casos (hay excepciones) no deberías publicar sólo cosas relacionadas a tus proyectos. Muchos “expertos” les parece bien un 80-20 o un 70-30, más mensajes de otros tipos y menos de las cosas que estas emprendiendo.

- Opiniones
La gente quiere saber que piensas otras personas sobre un tema en particular. Sondear la opinión sobre temas diversos. Una persona, que nunca da su opinión con respecto a nada, es más gris que un monitor de computadora de los 80s. La gente quiere un poco más de color.

- Coberturas
Es muy interesante, aunque puede ser tedioso en ciertos casos, leer sobre un evento en particular. De forma espontanea en Twitter se generan coberturas de charlas, entregas de premios, estrenos de películas, tomas de posesión, elecciones, etc. La gente va narrando lo que ve o escucha. Si el tema nos interesa lo disfrutamos mucho, en el caso contrario sentimos un inmenso tedio.

- @paulocoelho o @alejodorowsky
La gente ama lo que dicen personas como Paulo Coelho y Alejandro Jodorowsky. Sea mensajes positivos repletos de edulcorante, o mensajes positivos repletos de palabras extrañas, y lagartos.

Todos los posibles contenidos aquí indicados son los más buscados por las personas en Twitter. Aunque cada quien tiene sus gustos particulares, si quieres tener muchos seguidores o hacer “un mejor” uso del poder que pone la tecnología en tus manos, escribir sobre estas cosas pueden ayudarte a mejorar. Un equilibrio de cada uno de estos puntos, a la hora de generar tweets, te convertirán en una referencia, y la gente participara más contigo.

Si te interesa puedes ver todas las respuestas que me dieron la gente que me sigue en Twitter, con respecto a que leer en Twitter. Muchas gracias a todos por ayudarme en este post. Como siempre, los comentarios se encuentran abiertos por si deseas responder la pregunta principal aquí planteada.

El periodismo y la multipantalla: el mensaje es el medio


author: Esteban Murga

No hay periodista que no haya salido de la facultad con la máxima de Marshall McLuhan grabada a fuego: “El medio es el mensaje”, el medio mediatiza el mensaje, cómo contarlo y transmitirlo.

Pero ¿qué ocurre cuando el medio es ubicuo, cuando el medio es muchos medios al mismo tiempo y el mismo mensaje puede consultarse a través de múltiples pantallas? ¿Qué ocurre con Internet? ¿Hasta qué punto y cómo mediatiza la narración? ¿Debe el relato periodístico ser el mismo, independientemente de la pantalla en la que se muestre?

El periodista se enfrenta al reto de adaptar el relato a la multipantalla
No hay discusión en torno a la fuerza que cobra la digitalización de la información frente a cualquier formato físico.

Y, precisamente a causa de esa digitalización, no es lo mismo leer algo en la pantalla del ordenador, que en una tableta o en las escasas pulgadas de la pantalla de un dispositivo móvil… Leer el mensaje, por ejemplo, en un televisor con conexión a la red modificará necesariamente la estructura de ese mensaje: los periodistas deberán preguntarse cómo cambiará su manera de contar las historias, una vez el fenómeno de Google TV u otras plataformas similares sean la norma común.

Uno de cada cuatro internautas lee las noticias en el móvil. ¿Pero cuántos leerían un post tan largo como éste o un reportaje aún más extenso? ¿Hay que buscar alguna fórmula de audioperiodismo: utilizar podcasts, por ejemplo, o más fotografías con pies de foto sonoros?

Hace unos días en el encuentro “Internet es Tuyo”, Rosalía Lloret, la responsable del proyecto digital Orbyt de Unedisa, hacía varias reflexiones interesantes: “La información se consume de forma distinta en diferentes momentos del día y en diferentes cacharros. Eso implica cambios en los flujos de trabajo de las redacciones”.

Los usuarios de ebooks y tabletas digitales gastan el 75% del tiempo leyendo noticias en estos dispositivos. El dato abre una oportunidad enorme a los medios, que deberán adaptar los contenidos.

Mar o piscina
En Orbyt, el periódico digital de pago de El Mundo, dicen que están probando y ensayando nuevas opciones y la forma en la que su público interacciona. Pero su directora general de Desarrollo Digital tiene claro que el público lector en tabletas “busca información más jerarquizada, más reposada, más analítica y seleccionada (…). En internet navegar por un medio de comunicación es como navegar por el mar, un mar de links; en el ipad es como navegar por una piscina: las aplicaciones dan como resultado un mundo más controlado, cerrado, con una experiencia de uso más adecuada… el usuario tiene la sensación de que acaba de leer el producto”, dice Rosalía Lloret.

Pero las innovaciones no acaban y seguirán obligando a repensar la manera de adaptar el lenguaje. En el World Editors Forum de Hamburgo, este mismo mes de octubre, editores de medio mundo ya han contemplado cómo se vislumbra el futuro de los dispositivos móviles flexibles, que se ajustan al contenido. ¿Es entonces el medio el mensaje o más bien viceversa? El cambio de paradigma para los periodistas es absoluto. Posiblemente desde la imprenta nunca ha existido un fenómeno de tal envergadura.

Y mirando algo más allá, la información volverá a transformarse porque nos espera la multipantalla -el multimedio-, donde todas las superficies de nuestra vida cotidiana serán susceptibles de albergar contenidos. Y, de nuevo, ello trastocará forzosamente el lenguaje periodístico y la manera en que los profesionales de las noticias deberán enfrentarse a esta realidad.

Paul Bradshaw: "El futuro del periodismo pasa por saber buscar, analizar y visualizar los datos"


El especialista británico en periodismo on line tiene fe ciega en las herramientas digitales siempre y cuando el periodista sepa manejarlas

Ivan Vila | 27/10/2010

Cómo será el periodismo del futuro? La mayor exclusiva, la de más éxito, del periodismo británico en los últimos 30 años fue la que desveló el escándalo sobre los excesivos gastos de los parlamentarios. Al menos así lo cree el periodista Paul Bradshaw, autor del influyente Online Journalism Blog y director del Máster de Periodismo on line de la Birmingham City University, que apunta que por ahí precisamente tienen que ir los tiros. Por el de lo que él llama el periodismo de datos.

El escándalo destapado por The Daily Telegraph demuestra, para Bradshaw, que este tipo de informaciones de periodismo de precisión tienen futuro. Y las nuevas herramientas digitales permiten manejar y acceder a cantidades de información impensables antes. De datos, que no pueden entenderse sólo como números y estadísticas, aclara Bradshaw, porque en el mundo digital, cualquier información es un dato, y cualquier dato es analizable. Mares de información están indexados en bases de datos públicas en las que programas informáticos pueden hacer en segundos búsquedas más sofisticadas de las que un periodista podría hacer jamás.

La función del periodista, pues, será decidir qué buscar, y luego saber analizar lo que dicen esos datos y presentarlos de forma atractiva. Y también aquí, los nuevos lenguajes digitales permiten ofrecer estos materiales al público de formas tan variadas como eficaces y atractivas. De las nubes de tags que permiten, con un golpe de vista, analizar en qué asuntos pone el énfasis un político en sus discursos, a la creación de mapas donde se incorporen etiquetas con links a todo tipo de bases de datos locales. Sin olvidar, claro está, que tras los datos hay personas, y sus historias. Historias que tendrán que seguir siendo contadas poniendo la lupa. La función del periodismo sigue vigente.

El gurú británico -es uno de los blogueros más influyentes cuando de lo que se trata es de hablar de periodismo- no se queda aquí, y recuerda que Internet aporta otras nuevas y útiles herramientas a los periodistas, pero que hay que saber utilizarlas, claro está. Herramientas como las actualizaciones vía RSS o las redes sociales. La clave está en los filtros, en la gestión que cada uno haga de ellas, para evitar que revisar las novedades de las páginas web de consulta habitual o gestionar el Twitter, útiles fuentes de información si son usadas con mesura, acaben generando un alud de materiales en bruto imposibles de digerir para el periodista. Bradshaw propone acotar el tiempo que se le dedica a esa revisión: media hora, una hora, el desayuno, el trayecto en el bus. Para nada hipotecar todo el día en ello.

Ése es un peligro. Otro, que el periodista se limite a ser un mero receptor de informaciones que le llegan a su ordenador o a su iPhone. Bradshaw, que ha inaugurado en Barcelona la segunda edición del ciclo 10 en comunicació organizado por la Fundació ESCACC, insiste en que el periodista tiene que ser "pasivo-agresivo", y que además de recibir inputs tiene que salir a buscar la información. Rastrear tweets, por ejemplo, hasta encontrar la fuente de información adecuada.

Tampoco se olvida Bradshaw del terreno, de pisar el terreno. No en vano, recuerda, las redes sociales también existen en la vida real, no sólo en el mundo virtual de la web. Eso sí, Twitter nos permite "llegar al lugar con mucha información previa, y sabiendo ya con quién tenemos que hablar".

Queda un último riesgo. Pero ese no es nuevo. Hay que verificar. Y en las redes sociales también es posible hacerlo. Hay formas de comprobar que el autor de un tweet es quien dice ser, asegura Bradshaw: revisar, rastrear su red de contactos, ver quien le sigue y a quien sigue, mirar su historial…

El periodista del futuro, o quizá ya el del presente, tendrá que perfeccionar su dominio de la técnica en muchos ámbitos. Para Bradshaw será útil incluso tener conocimientos de programación. Y los medios tendrán que destinar recursos a crear y gestionar bases de datos propias y asumir también la gestión de su comunidad de usuarios, de las redes sociales de las que se nutran. ¿Cuajará este modelo en un contexto de crisis económica y adelgazamiento de plantillas?, le preguntan al gurú. "Es la tensión entre querer encontrar el material que vale la pena publicar y estar dispuesto dedicar los recursos necesarios para hacerlo", sintetiza. Resumiendo, Internet permite superar las tradicionales limitaciones del periodismo analógico, como la del espacio acotado o la necesidad de que un medio tenga que disponer de una gran sede, pero a su vez afronta nuevos condicionantes. Tocará asumirlos.

¿Cuánto vive una noticia en tiempos de twitter?


Publicado por Mario Campos Cortés
Artículo publicado en la revista Etcétera de agosto de 2010

¿Cuánto vive una noticia? La respuesta como sabe todo consumidor de medios varía. El anuncio de un aumento en el precio de la gasolina apenas durará un día, el crimen de un político unas semanas y la cobertura de una crisis económica hasta meses. Pero además del valor informativo hay otro factor: la tecnología con la que es transmitida y analizada.

Porque no es lo mismo la forma en la que se vivía y procesaba una noticia cuando ésta viajaba en carta, que ahora que existen espacios de televisión y de radio dedicados las 24 horas a informar. Cambio que ha provocado que la distancia que separa a los hechos de los públicos y de sus efectos sea cada vez más corta. Fenómeno que vivió su momento cumbre con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, noticia vista en el momento en que ocurría por millones de telespectadores.

Pero a este cambio se ha agregado uno nuevo: los tiempos en los que se analiza una noticia. Y nada ha transformado tanto esa dinámica como Twitter, la red social que conecta a miles de personas para que discutan sobre aquello que les resulta interesante.

Porque esta red no sólo permite la transmisión de la información a gran velocidad - cosa que ya hacían la radio y la televisión - sino que permite la conversación sobre esos temas en el mismo momento en el que ocurren. Y eso es lo que resulta extraordinario. Por primera vez ya no hay que esperar a reunirse físicamente con los amigos o familiares para hablar de aquello que es noticia. La discusión es inmediata, encima de los mismos hechos al momento en que se están desarrollando.

Ejemplo de ello fue la manera en que se vivieron los cambios en el equipo del Presidente Calderón del pasado 14 de julio. Al tiempo que se anunciaban oficialmente los nombres - los cuales ya circulaban desde horas antes en las mismas redes - ya se intercambiaban opiniones y análisis sobre el significado de las designaciones.

Las valoraciones eran inmediatas de tal suerte que incluso en menos de dos horas ya había chistes sobre los relevos. Que si se había nombrado a un experto en derecho canónico en la Secretaría de Economía porque ya sólo nos quedaba rezar, que si los movimientos habían sido como sacar al Guille Franco sólo para meter al Bofo Bautista, etc.

Miles de mensajes iban y venían de tal suerte que al paso de unas cuatro horas los usuarios de esa red no sólo ya habían recibido la información, sino el análisis. La borrachera informativa había sido muy intensa, tanto que ya hasta se sentían los efectos de la cruda, como si la sobreexposición al tema hiciera indispensable pasar a la siguiente noticia toda vez que el tema ya estaba agotado.

Los efectos de esta experiencia trascienden la propia red como muestra el hecho de que al menos tres de los diarios más importantes -La Jornada, Reforma y Milenio - no dedicaran su nota principal del día siguiente a informar de los relevos, tal vez en el entendido de que a 18 horas de los anuncios resultaba anticlimático salir a informar lo que ya todo mundo sabía.

¿Qué efectos tiene esto para la selección de las noticias en los medios?, ¿qué repercusiones tiene para los analistas que apuestan por una mirada más fría, uno, dos o tres días después? ¿todavía tiene sentido hablar del tema a una semana de distancia o ya suena viejo, fuera de la coyuntura?

¿Qué implica esto para las audiencias que sólo consumen las primeras impresiones como si fueran las únicas?, ¿qué signfica para las fuentes que ahora deben intervenir para monitorear e incidir en esas primeras reacciones casi al mismo tiempo que dan vida a la noticia?, ¿cómo cambia la comunicación institucional si es en esos minutos cuando se determina el valor de su información?

Asistimos a una de las transformaciones más radicales en la manera en que se viven las noticias y sus efectos sin que esté claro cuáles serán los costos y ganancias de esta nueva dinámica. Por lo pronto habrá que reconocer que el fenómeno está ocurriendo, que se hacen cada vez más claras las brechas entre quienes se informan en tiempo real, los que esperan hasta los noticieros nocturnos y los que apuestan por la prensa del día siguiente, y que es con esos relojes diferentes, y sus consecuencias, con los que tenemos que aprender a virir.